lunes, 13 de febrero de 2017

Mi abuela, mi cielo

Sangre de mis sangres
heroína de la vida
de la mía, y de cuatro más.
Tu no te acuerdas,
pero sé que me recordarás

Andaluza de nacimiento
madrileña de migración
diosa con mucho aliento
abuela de mi corazón

Mi risa feliz te hacía
y si la luna yo quería
Bajabasla sin tontería,
porque tu amor es escorrentía
de amor, valentía y
que no falte, tu alegría

La revolución no es hombre.
La revolución es vida, y
femenino tiene el nombre
se llama abuela, mi abuela María

domingo, 27 de noviembre de 2016

Hegel es la puta verdad

Ese día Pericles estaba un poco molesto. Se levantó de su cama extenuado y dolorido, con un malestar que algo le hacía sospechar. Davidopoulos, vago como siempre, tardó horas en levantarse. Nada más poner pie en el suelo Davidopoulos hizo su ritual: calzarse la zapatillas de estar por casa, ir al servicio, mear, cagar y bostezar. En este orden, sin alteraciones. 
Pericles lo esperaba impaciente en la cocina, con ganas de desayunar, ambos tomaron su reglamentaria taza de café

Habiendo acabado de desayunar, la pereza inundó a Davidopoulos, que como buen hedonista dejó rienda suelta a sus apetencias y se tumbó en la cama volviéndose a dormir. Esto no gustó a Pericles que farfullaba por lo bajo: - "Puto vago, no se mueve ni con agua hirviendo". Pericles aguantó una hora leyendo un libro para ver si Davidopoulos se despertaba, pero fue en vano. Pasada la hora decidió desaparecer.

Davidopoulos, mientras, soñaba felizmente con historias de caballeros, de princesas con grandes pechos y dientes de León malvadísimos. Era feliz, su fase rem era el único momento del día en el que se encontraba feliz.

Pericles regresó de la calle. Al entrar observó que Davidopoulos dormía, y que no tenía la intención de despertarse. Pericles continuó leyendo sus escritos sobre fenomenología hegeliana. Era algo normal en su vida, pero no en la de un mono cualquiera. Pero Pericles no era un mono cualquiera.
Las horas pasaban y Pericles entendía que el placer y la alegría que genera la exploración del saber, para Hegel, está en la búsqueda de la verdad. Ésta frase fue la que cambió la vida de Pericles. Comprendió que era un instrumento de Davidopoulos, que le utilizaba, y más triste aún, que le trataba como a un humano cuando era un primate.

Pericles reflexionó; verdad, subjetividad, Davidopoulos, hijo de puta, mentiras, primate, experimento....las palabras le pasaban por la cabeza como un carrete de imágenes y de repente; desde el otro extremo de la casa se oyó una voz: ¡PERICLES, TRAEME AGUA, MI QUERIDO AMIGO PELUDO!

Esas palabras resonaron en Pericles; el mono, obediente se levantó, pero sus dientes iban rechinando y temblorosos no le dejaban articular palabra. Llegó a la cocina, llenó un vaso de agua y se dirigió al dormitorio. Le dió el vaso a Davidopoulos, éste lo bebió y cuando acabó miró al mono y le dijo: ¡ALE, PRIMATE, YA PUEDES MARCHARTE! Pericles se giró y enfiló el pasillo. Se encerró en su habitación y se ensimismó en sus pensamientos. Lloró. Durmió, no sin despertarse sobresaltado en numerosas ocasiones siempre con las palabras de Davidopoulos y las de Hegel.

Pericles se levantó temprano, obviamente mucho antes que el perezoso de Davidopoulos. Eso le gustó, porque podría llevar a cabo el plan que urdió por la noche. Se levantó de un salto sabiendo que ese era "EL DÍA". Fue al baño, se acicaló, y se puso un traje que compró el día anterior. Davidopoulos aún dormía. Pericles se dirigió a la cocina, se preparó un café bien cargado y esperó, mientras ponía en su aparato de reproducción un tema que le venía al pelo: Prometeo de Extremoduro.

Davidopoulos se levantó con el hilo musical de fondo, lo cuál le enfureció. Ese día no hizo su ritual y fue directamente a ver que hacía su amigo peludo. Davidopoulos sabía que algo había cambiado. Entró en la cocina y vió al mono allí sentado, altivo, pletórico, más psicópata que nunca. Davidopoulos se refirió a él: ¡Pericles! ¿PORQUÉ NO ME HAS ESPERADO?

Para cuando quiso acabar Pericles se avalanzó sobre él. Le golpeó con dureza en la sien repetidas veces. Davidopoulos consiguió zafarse de él y arrastrarse escasos 30 centímetros. Pericles, sacó una beretta 9 milímetros y la puso en la frente de Davidopoulos. Pericles subió el volumen de la música y cantó al son de la canción: "me revuelco por el suelo y me revienta la polla" y disparó el arma en dirección a la rodilla de Davidopoulos que gritaba como un cerdo preparándose para su San Martín. Pericles disparó una segunda vez, esta contra el codo de Davidopoulos que se desmayó del dolor. La canción acabó, el mono rió complacidamente, se miró al espejo, se bajó el pantalón y cagó en el suelo. Como buen primate jugueteó con su mierda hasta que la lanzó contra el cuerpo inerte de Davidopoulos que sangraba dejando un enorme charco que parecía adquirir la silueta de una flor de cerezo.

Antes de irse, el mono, por si despertaba Davidopoulos, escribió en la pared con la mierda: HEGEL ES LA PUTA VERDAD

Con la colaboración de mi gran amigo Davidopoulos. Ai loviu broder.

viernes, 28 de octubre de 2016

El Señor de los Anillos como recurso didáctico

Este artículo se fundamenta principalmente en la II G.M y en cómo podemos usar la obra cumbre de J.R.R Tolkien, El señor de los anillos, para impartir una clase de historia de una forma más dinámica.
Todos conocemos de una forma más o menos íntegra la historia de la guerra más cruenta de todas las guerras, que redujo la población mundial en un 2% dejando tras de sí más de 50 millones de muertos. El problema como historiadores y profesores de dicha materia es cómo hacer de este periodo inolvidable, un aprendizaje imborrable.

Antes de entrar en materia, comentar que Tolkien, luchó en la Primera Guerra Mundial, y la segunda la vivió como padre de dos hijos que luchaban; uno en la RAF, y otro en Sudáfrica. Los estudiosos de la figura de Tolkien sostienen que no existen influencias directas de la guerra en la obra, pero yo pienso, como Ortega y Gasset, que el hombre no se entiende sin sus circunstancias. Por esto el hilo conductor de los hechos de la II Segunda Guerra Mundial en una línea temporal, como si de un cuento se tratara, coincide con los sucesos de la Guerra del Anillo de la tercera Edad que narra Tolkien en la trilogía de El señor de los anillos.

Como todos sabemos la literatura de Tolkien se caracteriza por tener un narrador omnisciente, capaz de estar presente cuando Boromir es asaeteado o cuando Gandalf fuma hierba en la Comarca, para ello debemos conseguir contar la II Guerra Mundial con el mismo punto de vista, que los alumnos sean capaces de imaginarse a un chico alemán desfilando por Austria, como a un prisionero liberado por los aliados en el 45. Siempre poniéndose en la piel de aquel que es protagonista del suceso.

Durante el Señor de los anillos ocurren una serie de sucesos similares a los acontecidos en la II Guerra Mundial. Bien es cierto que este experimento fue realizado con el visionado de ciertas escenas de las películas, pero la intención a largo plazo es hacerlo con los libros.
Sabido por todos es que la II Guerra Mundial tiene como una de las causas principales la desmilitarización de toda Alemania tras el Tratado de Versalles. Casualidad que el Señor de los anillos acabe la II Edad con la derrota de Sauron, un personaje que reconstruyó Mordor y reinició una nueva guerra. Pero siguiendo la trama de la II G.M nos acercamos al pacto italo-germano representado por la unión entre Saruman y Sauron. Es en este momento en que hay que hacer un inciso y explicar que fueron los propios alumnos quienes dedujeron esta alianza; la pregunta se lanzó al vuelo y fue respondida con total rotundidad. No hubo dudas.

Para continuar con nuestro recorrido hemos de detenernos ahora en la entrada de Rusia en la guerra. Históricamente sabemos que la ruptura del pacto germano-soviético de no agresión por parte de Hitler unido a sus ansias expansionista condujo a la entrada a la URSS en la guerra. Su paralelismo en la guerra del anillo lo encontramos en el ataque de los Ents a Isengard. Como Rusia, los Ents únicamente entran en la guerra cuando sufren la afrenta del enemigo. En el caso de la IIGM cuando Hitler comienza la “Operación Barbarroja” y los Ents cuando ven que gran cantidad del bosque de Fangorn ha sido talado.

Por último la parte final de la guerra del anillo es la que más analogías guarda con el periodo que venimos comentando. En 1943 los aliados firman en Teherán un pacto por el que Estados Unidos intervendría militarmente en la guerra, y es más lo haría de forma terrestre a través de Francia. Mientras tanto en el mundo Tolkien, Pippin sube a la almenara más alta de Minas Tirith para encenderla y que ésta sirva de petición de ayuda a Rohan. Los aliados se movilizan y por su parte los jinetes de Rohan también. Minas Tirith está asediada, como Francia y los aliados cargan produciéndose una batalla épica, por un lado tenemos la batalla de los campos de Pelennor, la más épica de la literatura fantástica. Por otro encontramos el desembarco de Normandía. Al final de estas batallas vemos que los ejércitos invasores comienzan su retroceso y el comienzo de su derrota.

Por último, la II GM acaba en Berlín, la casa del enemigo, a las puertas del Búnker de Hitler. El Señor de los anillos acaba con los pueblos unidos haciendo frente a Sauron en la Puerta Negra en la batalla de Morannon. Al final, como en toda historia clásica “el bien” se impone al “mal”. En este sentido es importante resaltar a los alumnos, que en la guerra no hay ni buenos ni malos. El trabajo es muy criticable desde el punto de vista positivista, pero está pensado como elemento dinamizador en la enseñanza de la historia.

jueves, 7 de mayo de 2015

Carta de un soldado de la primera guerra mundial

Mi querida Louise:
Te escribo desde mi trichera fría y húmeda en Verdún, porque eres la luz que me ilumina en esta oscuridad. Me gustaría saber cómo te encuentras y cómo se encuentra nuestro hijo, ya que es lo que aquí me mantiene con fuerzas.
Estamos a 25 de febrero, a tres semanas de mi vigesimo sexto cumpleaños y querría estar contigo, pero mi patria me necesita, aunque no sé muy bien por qué nos han llamado a filas. Aquí se habla algo de un príncipe austriaco asesinado: ¿Tú sabes algo?
Hace cinco días que llegamos a Verdún y aún no ha parado de llover ni de haber niebla. Hace demasiado frío y no hay suficientes mantas para todos. Yo he tenido que coger la de Julien, que murió ayer de disentería.
El nuevo comandante, Philippe Pétain, me ha destinado al regimiento de artillería y gases. Tengo mucho miedo porque los gases son letales, por eso llevamos estas especies de vozales con respiraderos.
Pasado mañana tenemos previsto avanzar varias lineas y acercarnos a los alemanes e intentar expulsarlos de sus trincheras. Hemos oído que tienen un arma que escupe fuego, lo llaman lanzallamas. Podrán tener todo lo que quieran , pero no el coraje y valentía que demostró el coronel Émile Driant muriendo antes de ayer con sus fusileros para que nosotros nos replegáramos.  ¡No nos vamos a rendir, hoy no!
Tengo muchas ganas de volver a casa para comer en condiciones y no el pure pastoso de aquí. No veo el momento de volver abrazarte, ni de acariciar a mi yegua Philomena.

Sin más, espero verte pronto; Eternamente tuyo: Raimond

domingo, 30 de noviembre de 2014

Mamá troll

Allí estaba la madre troll barriendo toda la inmundicia de tripas que traían sus hijos trolls de las batallas. Llevaba muchos años viuda cuando al finalizar la tercera edad de los hombres su marido troll murió en el asedio del castillo. 
Estoy harta, pensaba, tengo que pagar la hipotrolleca, tres hijos trolls que no paran de matar elfos, y que no sacan sus estudios adelante. Y para colmo, sola.
Un día se despertó para hacerles el desayuno a sus hijos, unos ricos hobbits empanados aderezados con una salsa de enano y comino de armadura de orco. Los pequeños trolls se sentaron a desayunar y glotonearon sin ni siquiera parar a respirar. Su madre les espetó; hijos míos o empezais a ayudar o me voy de casa. Si me echais una zarpa, podré disfrutar. Aun soy jóven. 
Los tres trolls asentaron simultáneamente haciendo oídos sordos a los ruegos de su madre. Terminaron de desayunar y dijeron que se fueron a estudiar.
Mamá troll acabó de recoger la casa y se vistió. Iba en dirección al súper cuando se topó con otra mujer troll. Chocaron y se disculparon mutuamente. Se miraron a los ojos y rozaron sus manos. Un escalofrío recorrió el cuerpo de ambas, que sin despedirse prosiguieron si camino. 
La jornada trasncurrió sin novedad, haciendo la comida a sus déspotas hijos trolls y recogiendo. 
A la mañana siguiente, los trolls se levantaron y vieron que no tenian el desayuno preparado, y la casa sin recoger y los gritos de su madre para espetarles no se oían. 
Mamá troll se fue a la calle donde chocó con la otra troll, a una hora parecida a la del dia pasado volvieron a chocarse haciendo creer que era coincidencia, pero no lo era. Era un encuentro. Era la primera cita de tantas muchas que vinieron. Era la primera piedra del vinculo que crearon. Eran el nuevo amor resurgido. 
A la mañana siguiente. Los tres trolls vieron a su madre cocinar muy alegre y la preguntaron el motivo. La madre se limitó únicamente a indicarles con la cabeza en dirección al dormitorio. Miraron y vieron a otra troll tumbada. Sobrecogidos corrieron a su madre la cual les sonrió y les dijo: No es lo único. Dirigió su mirada a un papel que había en la encimera; Plan de recluamiento de jóvenes trolls para el Señor Oscuro. Y rió fuerte. Ahora si vais a matar elfos de verdad.
Así mamá troll y su novia troll vivieron felices y comieron hobbits

lunes, 21 de julio de 2014

Matarratas al por mayor

Estuve saliendo con una ratita presumida. Tanto que no olvida echarse matarratas en sus órganos reproductores para espantar a los roedores roneadores. Ella decía que se lo echaba para ser sólo mía. 

Un día salimos por una cloaca cualquiera. Creo que era la que conectaba la 23 con la de tu puta madre. Llegamos a la puerta del pub y el puert nos pidió la identificación. A ella si la dejaron entrar. A mi no. Dijeron que era muy humano como para que el resto de clientes no se sintiera incómodo. Mi ratita entró. Me quedé sentado en el rellano viendo como pasaban, zorros, conejos, unicornios y un tipo con barba que seseaba demasiado. Diría que era gallego. El portero, vio cómo se acercaba dos dromedarias con sus turgentes jorobas tonsuradas. No aguantó más y se fue a ronearlas. Aproveché la ocasión y me colé. La música no era agradable con los bajos muy altos y los graves muy agudos. De hecho yo no oía nada, pero todos se zarandeaban de un lado para otro como si estuvieran en trance. Entonces, empezó a salir humo de la zona del escenario y al disiparse un poco se pudo ver la silueta de un tipo encorvado, calvo y con la barba rodillera y apoyado en un bastón. Se hizo un silencio sepulcral y tio empezó a tirar pastillas de droga caníbal. Vi a mi ratita y me abrí paso hasta ella. La abrace tiernamente y bailamos un rato hasta que oímos un grito. Del baño salío ensangrentada una hiena histerica. Tras ella una estrella de mar con cara malévola. "Hijos de puta. Os voy a comer a todos vuestro jugosos ojos" gritaba enardecida. Agarré a mi ratita y tiré de ella. Vámonos corriendo. Cuando nos abríamos paso, el unicornio empotraba contra la pared a aquella suricata. Y al acercarnos más a la salida; una tortuga se merendaba el clítoris de una elefanta gogó que bailaba por allí. La gente comenzó a gritar despavorida, pero para entonces ya habíamos salido y deshaciamos el camino hasta nuestra madriguera. Fue entonces cuando cuatro ratones, visiblemente bajo los efectos de la droga canibal, se toparon con nosotros. A mi ratita la intentaron fornicar, pero el matarratas hizo efecto. Entonces me fornicaron a mi. Una y otra vez. Con saña y sin ella. Con condón y sin condón. Hasta el fin de los días. Mientras me taladraban el recto como una black and decker el pan de molde, le dije a mi ratita: "a mi se me olvidó echarme matarratas"

martes, 6 de mayo de 2014

El circo y el beso

Esta rara historia comienza con un redoble de tambores, un enano musculado fumando vestido de bailarina y presentando al público el mayor espectáculo que jamás verán.

¡Damas y caballeros, niños y niñas, feos y feas, raros y raras! Me enorgullece haberles traído a su ciudad el glorioso espectáculo circense más esperpéntico y onírico que jamás de los jamases verán con sus ojos. Que dé comienzo el espectáculo. De nuevo un redoble de tambores, rugido de tigres y eructos de los condenados allí presente como público. Mientras tanto los funambulistas tullidos se acoplaban sus extremidades de mentira, el domador terminaba de pintar de verde a los tigres con spray, y la mujer barbuda estiraba las tiras de su trikini.

Los focos apuntaban en el centro donde hacían sombras chinescas en torno al enano presentador.  El tendido aplaudía con firmeza, y cada vez más alto e insistentemente repetían; “que empiece ya, que el público se va, la gente se marea y el público se mea”.  El enano cogió el micrófono.

¡Para abrir apetito amigos míos, aquí os dejo la escena que todos estabais esperando. La ruleta rusa flaneada! dijo haciendo énfasis en las erres. Se retiró de la escena y de la nada apareció una mesa redonda y cuatro personajes a su alrededor: un mono trajeado, un cantaor de flamenco borracho, un mago obeso tartamudo y un extraterrestre con dos cabezas. Sonó un gong y los personajes se abalanzaron sobre el flan que tenían delante y engulleron como pavos. Sonó otro segundo gong y el cantaor de flamenco aun seguía tragando. El resto había ganado. El cantaor, tras su arriquitaun correspondiente, apoyó el revólver contra su sien y el resto de su materia cerebral se esparció como los virus en un estornudo. El cuerpo inerte cayó encima de la mesa. Y así hasta que únicamente quedó el extraterrestre de dos cabezas. Claro, ganó porque tenía dos cabezas. El público gritaba su nombre.

Se hizo un momento de oscuridad, no planeado, si no que gente del público aprovechó para robar cobre de las farolas que suministraban luz a los focos. Se fue la luz, pero no el sonido, y mientras arreglaban los problemas técnicos pusieron música ambiental. Al arreglarse el problema la luz volvió y el enano abrió paso al nuevo número; la mujer barbuda. Con una reverencia se apartó y allí apareció la mujer con tanta barba que podía mesársela con las dos manos. Tenía tantos granos que al explotárselos sonaba como las pompitas del embalaje de los electrodomésticos. La gente comenzó a tener arcadas al verla, hasta que vomitaron de verdad cuando de su vagina sacó un nokia 3310 y un rotulador rosa fluorescente. La gente vomitaba sin parar y comenzó a irse y abuchear hasta que el presentador entró en escena empujando a la mujer barbuda sacándola de los focos y llamando la atención del público con eructos mientras imitaba a un tiranosaurio. El público rió y aplaudió este gesto.



¡Público querido! Sin más dilación, sin más esperas, que las que me estoy comiendo. Dijo mientras mordía dicha fruta. 
- Les presento a los alambristas de este circo, gritó mientras hacía una reverencia hacia atrás.

De repente, de la parte más alta de la carpa apareció una pareja de jóvenes funambulistas que se quedaron al borde de sus respectivos trampolines y el fino alambre por el que iban a cruzar de un lado a otro. El presentador, con tono burlón incitó al público a jalear y añadió un toque más de suspense al número abriendo una trampilla con una piscina desde el suelo con dos tiburones blancos.

La pareja de funambulistas comenzó el recorrido del alambre para juntarse en el centro, paso a paso, iban acercándose más, un poco más, un poco más hasta que ambos se quedaron uno frente al otro, con los brazos abiertos buscando equilibrio. Silencio sepulcral. La pareja se miró, y ante la atenta mirada de 10.000 presidiarios se dieron un beso candente. Tan candente, que prendió en el alma de los reos que aplaudieron con tanto ahínco que de uno de los lados se soltó  el alambre y la pareja cayó a la piscina siendo desmembrada al instante por el implacable apetito de los grotescos escualos.

El público comenzó a sollozar y a arrojar cáscaras de plátano al presentador. Éste respondió haciendo la peineta al tendido mientras los insultaba. Al final el público se marchó abochornado del espectáculo y el enano, sin más escrúpulos que los de un cirujano ciego, llamó al contratista carnotraficante para que le buscase gente igual de rara para el nuevo espectáculo. Eso sí, solamente pidió que fueran de Taipei y la isla de Pascua.